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    23 maart

    Realidad irreal

    Hipnotizada por el vaivén del parabrisas conducía bajo la lluvia… Repentinamente un golpe seco y oscuridad absoluta. Intenté moverme pero era imposible. No sentía nada, mis ojos no se abrían, mis manos no conseguían alcanzar mis piernas, no las notaba. En mi cabeza iban y venían fotogramas oscuros y opacos y mi angustia crecía. No pude verlo. No vi cómo se echaba encima y, aunque intenté esquivarlo, fue tarde…

    Di un volantazo que no evitó en absoluto la tragedia. El coche derrapó y en unos segundos caía grávido por el acantilado. Tuve miedo. Veía cómo el agua se acercaba a mí, hasta que espantada noté un tremendo golpe que me cortaba la respiración. El dolor era insoportable y tenía pánico.

    No tengo conciencia del tiempo que transcurrió. Supongo que milésimas de segundos, pero vi cómo se amontonaba mi vida ante los ojos y recordaba mínimos detalles perdidos en mi memoria. Besos y abrazos pasaban ante mí, no sabía si despidiéndose, saludando, queriendo…

    Y los recordé a todos y los vi recibiendo la noticia…Vi sus caras de incredulidad ante lo que escuchaban, y a Ziro ladrando y dando vueltas atolondrado intuyendo lo que pasaba.

    Empecé a dejar de sentir esa humedad martirizante en los huesos y el dolor se atenuaba. Sólo quería dormir y no pensar en nada. Era consciente de que si me dormía no podría despertar y lo inacabado así quedaría, pero no intentaba abrir los ojos. Estaba relajada y ya no tenía miedo ni dolor.

    Mis recuerdos se iban perdiendo,  me llenaba de paz y la nada se abría paso ante mí.

    De pronto una presión inaguantable en el pecho hizo que diera un brinco e intentará sujetar mi corazón desbordado. Pude mover la mano y oír debajo de ella mis propios latidos, llorando ante la contradicción de dormir o despertar. Y desperté.

    Todo fue una pesadilla, tan real que, acurrucada entre mis sábanas con el cuerpo aún sudoroso y excitado, tengo miedo a dormirme y quedar encerrada de nuevo en mi propio sueño.

     

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    10 maart

    Tiempo muerto de desatino

     

    La conversación tenía un encanto indescriptible aunque se hacía tarde ya. La hora de la madrugada era avanzada y Sonia dijo:

    -He de ir despidiéndome que es muy tarde ya, a pesar de que no movería ni un músculo de este asiento.

    -Yo también me voy- dijo Paco- pensaré que vamos los dos juntos, pero no dudes que te llevo conmigo para soñar con las ilusiones que nos embargan...

    Y tras sentir el clic del cierre de la ventanita, me quedé inmóvil, contemplando en la pantalla sus ojos azules tan penetrantes, que tenía la impresión de que estaba allí mismo, delante mía. Aún sentía el calor en mi piel y eso que no había tocado ni un solo milímetro de ella, aunque había conseguido aflorar en mis sensaciones que todavía me embargaban.

    Seguí allí sentada apretando mis piernas y mis brazos a modo de abrazo, recordando cada susurro escrito y cada movimiento que había sentido a través de la ventana abierta, que hizo que estuviésemos juntos en esa ficción tan real, en la que cada que cada uno intentaba sacar del otro el máximo de las sensaciones encerradas, y yo mantenía intactas las palpitaciones contraídas que me habían ido invadiendo y se negaban a abandonarme manteniéndose en aquella nube blanca que se abría paso ante mi y ganaba luminosidad.

     

    Ante mis ojos se fue desvaneciendo su rostro impasible, aunque observador y cobraron fuerza un sin fin de cables de distintos colores que cada vez se hacían más grandes y parecían reptar hacía mi a través de la maraña de la red, cómo si de un batallón de serpientes se tratase, para ir saliendo de la pantalla formando una silueta irreconocible delante mía.

     

    Permanecí estupefacta un tiempo que no sabría precisar viendo como la silueta cobraba vida en la penumbra y se hacia tangible. Vi sus ojos azules de nuevo, y reconocí a Paco ofreciéndome su mano. Alargué la mía, noté su calor, la intensidad de su cuerpo endurecido por la pasión y la fuerza de sus sentimientos. Y sin pensarlo ni un instante más, me deje arropar en su pecho, sintiendo su  aroma agridulce, gozando de su piel con olor a cobre y azufre que se mezclaban haciendo que la imagen del monitor viniera a mente. Pero ahora era real, y me abrazaba mientras recorría mi cuerpo con sus manos, despertando de nuevo una ansiedad desbordante por conseguir ilusiones y fantasías sin límites ni cortapisas.

     

    Era mi vicio en ese instante y palpaba cada pliegue notando su palpitar agitado y entrecortado. Me impregnaba del sudor que empezaba a brotar de sus poros intentando empaparme y me pegaba a él esperando sus caricias con ansiedad, a lo que él respondía, y mezclábamos su aspiración fuerte del aire con mis suspiros cada vez más profundos y agitados, envolviéndonos en la lascivia más absoluta.

     

    Detenidos en el tiempo con la noción del presente perdida, forcejeábamos sumidos en esa excitación descabellada por dar y tener placer. Nuestros movimientos enardecidos buscaban el éxtasis. Destellos de luz iban y venían atravesando mis párpados llenando de luminosidad mis ojos, y en ese empeño que se propone encontrar el anhelado deleite me invadían sensaciones extrañas. La luz se intensificó y un murmullo sordo y lejano me invadía y no me dejaba disfrutar de ese paraíso de ensueño. Aquellos destellos intermitentes seguidos de ese extraño sonido cada vez más cercano y fuerte asaltaban toda la habitación.

     

    El sonido se convirtió en un ruido ensordecedor que me hizo sentir pánico y abrí los ojos sobresaltada. Paco se desvaneció ante mi atonitita mirada penetrando por la pantalla cómo una exhalación convirtiéndose en un pequeño punto negro que desapareció sin dejar ni rastro. Solté la pantalla inerte que tenía abrazada sin dar crédito a la mala pasada que mi propio subconsciente me había jugado. Apagué el despertador que incansable sonaba y me dirigí a la ducha sopesando si en realidad, lo ocurrido, había sido una mala pasada o todo lo contrario…

     

    02 maart

    Contigo

    ¿Y tú me lo preguntas? ¿Tú que formas parte de cada uno de esos momentos inexplicables que te embelesan y te trasladan en el tiempo hasta perder la conciencia? ¿Tú que haces que un solo roce erice mi piel e intente ceñirse a la tuya enguantando entre sudores y aromas la carne estremecida hasta los límites de nuestro propio contorno. Cómo explicar qué es hacer el amor, salvo sintiendo, sintiendo, sintiendo… contigo.

    Cómo expresar en estas líneas inertes ese mar de sentimientos que se entremezclan como grandes descargas de luz y pasión, haciendo que hasta el más mínimo músculo vibre ávido de sensaciones, embargándote en un embrujo que te enreda suavemente en sus rítmicas oleadas de sangre ardiente, y bulle deseando mantenerse dentro  hasta llegar a tus entrañas, y desencadenar una secuencia inacabable de jadeos y gemidos de gozo que se reflejan en tus ojos, que se manifiestan en los movimientos ansiosos que convierten cada caricia en algo nuevo, algo que parece inexplorado y te hace tener la generosidad más exagerada y a la vez el egoísmo más absoluto, deseando dar y tener al mismo tiempo.

    Cómo decir con palabras que estás enjaulado en esa cárcel de placer en la que, la unidad perfecta te aprisiona con furia, y lejos de intentar huir, te adentras hasta los más recónditos rincones buscando renacer ese instante tan intenso en el que afloran los deseos más profundos y se descolocan todos los sentidos, nublando hasta los recuerdos, olvidando los perjuicios más arraigados para dar paso a ese torbellino de sensaciones que se abren a la lascivia y a la lujuria sin límites para encontrar y disfrutar de las ansias incontroladas que nos funde en un solo ser.

    Y en esos soplos de aire yo sé, tú sabes, ambos sabemos que triste aquél que no llegue  a disfrutar, aunque sólo sea por un instante en su vida de esas explosiones de placer y sentimientos.

     

     

    ramor-pure

    01 maart

    Una noche

     

     

    Y, surgió el sentir,

     Dos almas deseando,

    En noche feliz.

    Corazones ardiendo.

     

    Te hice sonreir,

    Ansiando el encuentro,

    Con ganas de fundir,

    Las almas y el cuerpo.

     

    Ganas de vivir,

     De parar el tiempo,

    Tratando de huir,

    Del amargo tedio.

     

    Las alas en lid,

    En tan duro duelo,

    Sin querer dormir,

    Disfrutando ensueño.

     

    Volando hasta ti,

    Rozando lo eterno,

    Me hacen revivir,

    Tan dulce recuerdo

     

     
    *